jueves, 4 de diciembre de 2008

Una decisión, numerosas experiencias (Parte II)

Empiezo a escribir esta segunda parte de madrugada, en la noche de Santa Cruz, después de haber salido de trabajar toda la tarde en el hospital.
Como os iba contando en la anterior entrada, con la ilusión de empezar una nueva vida nos embarcábamos en una ruta hacia lo desconocido, un porvenir que ignorábamos del que estábamos seguros de que nos iría muy bien. Qué se puede decir, de la idea que tendrían dos chicos que apenas tienen la veintena de años, que se van a vivir a una isla a miles de kilómetros de sus casas, con un clima prácticamente tropical (aunque aquí hay que tener preparado el abrigo para los días chungos) y con trabajo que les asegura pagarse la fiesta y el turismo de dentro de la isla.
Pues dicho esto, se decidió ir en ferry desde Cádiz hasta Santa Cruz de Tenerife para llevarnos un coche; cuestión de la que se empeñó Eloísa, puesto que mi idea inicial era la de ir sin coche y ya nos apañaríamos por allí con una bici y el transporte público. Ahora, los dos estamos de acuerdo en bendecir aquella cabezonería de Elo, porque el coche nos ha permitido recorrer la isla a nuestro antojo, de norte a sur, de este a oeste, cuesta arriba cuesta abajo.
Si señor, eso hay que decirlo porque, madremia, qué de cuestas que hay aquí. En realidad, todo es una cuesta, todo el terreno está en cuesta al ser una montaña de 3718 metros que se levanta de repente en medio del Océano Atlántico, y claro, te pasas el día forjando un buen culo de piedra, jejeje.
Por donde iba, que después de una despedida con los amigos, la noche anterior, algo pasada por lágrimas y el madrugón al día siguiente con despedida familiar, cogimos el ferry una vez llegado a Cádiz, ciudad que nos maravilló muchísimo por su gran puerto, es una gran ciudad-puerto en la que seguro que se come un pescadito buenísimo, pero que no pudimos comprobar porque íbamos con el tiempo justito para llegar recoger el billete y embarcar con el coche. ¡¡Lástima!!, lo que habría dado por una cerveza bien helada y un platito ya sea de pescado, mejillón, calamar, marisco, caballito de mar o lo que puñetas pongan allí, que fijo que está de lujo, puesto que te lo ponen fresco fresco, prácticamente te lo traen colgando de la caña de pescar. Para otra vez será.

Una vez dentro del ferry, después de esperar una hora larga al sol quemante y punzante de la costa gaditana, dejamos el coche entre los centenares y centenares de vehículos que habían dentro y nos dispusimos a recoger la llave del camarote para dejar las maletas. Bueno, no había comentado antes que el billete que pagamos era el más barato que había y que esto implicaba ir en camarotes distintos (gracias a esto lo pasaríamos en grande más adelante, y no por no compartir camarote entre los dos).
Cuando nos dan la llave a cada uno, comprobamos que nuestras habitaciones están, literalmente "a tomar por culo" la una de la otra (con perdón de la expresión), cosa que nos venía fatal para quedar entre nosotros y recogernos el uno al otro. Cosa del azar, que no nos quiso sonreír. Bueno, pues a esto que llego a la puerta de mi camarote, saco la llave y la abro, y me encuentro, con un camarote-comuna en el que hay 4 literas y un baño en escasos metros cuadrados, lo justito para poder pasar una persona entre el pequeño pasillito entre literas. Bueno, realmente esto no era ningún problema para mí, puesto que he llegado a dormir en una acera en cuesta de unos 30 grados de inclinación con la cabeza para abajo durante más de una hora en Santa Pola (lo necesario en aquella ocasión).
En todo esto, de repente me fijo en que asoma una cabeza de la litera que está en la parte izquierda superior,una cabeza con el pelo más rubio que el Sol y debajo hay un tío delgado, de pelo muy cortito y barba de varios días. Bueno, lo primero que me pasa por la cabeza es: 1 -Estos dos son más rumanos que la madre que los trajo. Y 2 -¿Qué pijo hacen estos dos tíos durmiendo ya a estas horas de la tarde?. Vaya tela, jejeje.
(El tema de ser o no ser rumanos no habría sido ningún problema, puesto que no soy ni mucho menos racista, me considero una persona con tendencias bastante hacia la izquierda).
De repente me dice el de arriba, "Pasa, pasa. Es que estábamos intentando echar un sueño, porque venimos reventados del viaje", y yo entro, dejo mis cosas en la litera restante de abajo a la derecha, y me presento. Me dicen que son informáticos, no son rumanos (jeje) son de Madrid, Dani y Carlos, 26 y 29 tacos, que vienen a Tenerife un poco a lo loco, sin curro, con una casa alquilada y con ganas de cambiar de aires a un sitio fuera de la locura de la ciudad, de los humos y del estrés asqueroso del ambiente financiero y consumista de la gran ciudad.

En aquel primer momento me cayeron bien, pero pensaba que simplemente serían dos personas a las que vería un poco durante el trayecto y perdería de vista; pero lo que no sabía era la gran relación que nos uniría más adelante y la facilidad con la que congeniamos al instante, al día siguiente, con una simple charla en la piscina de la cubierta del barco, al parecer llamé su atención echándole un par de huevos y siendo el único ser vivo del barco en tirarme al agua helada de la piscina, después de un rato en el pequeño yacusi. Pero esto lo contaré en el próximo capítulo, porque ya es muy tarde y empiezan a cerrárseme los ojos.
(Intentaré que la próxima sea la última entrega para no ser pesado y repetitivo; porque ahora estoy escribiendo una entrada sobre el Proceso Bolonia que quiero publicar en el blog).

Un abrazooo.

Como siempre os cuelgo alguna foto más...




Yo en el yacusi del barco.


El "barquito" en el que viajamos.



Yo en la Playa de Los Cristianos (al sur de la isla), algunos surferos al fondo, intentando bailar al son de las olas.


Plaza de España, Santa Cruz de Tenerife.



Elo en la playa, ¡¡a pegarse un bañito!!

Bueno chicos, en unos cuantos días más.
¡¡Gracias!!

sábado, 29 de noviembre de 2008

Una decisión, numerosas experiencias... (Parte I)

Todo surgió un día (como suelen surgir las cosas). En realidad estuvo en mi cabeza desde hacía tiempo, y con el paso de los meses la idea iba, venía, pasaba por mi mente como un pajarillo, se posaba en ella y tras un breve espacio de tiempo salía volando. Pero el día que decidí enviar mi currículo a un hospital de Santa Cruz de Tenerife fue el que decidió el asunto.

La idea: viajar, salir por un tiempo de Murcia (aún siendo para mi una tierra desconocida en muchos de sus lugares) e instalarme en otra ciudad para trabajar en lo que había estado dedicando mi tiempo, ser enfermero diplomado. Mis dudas tuve entre el archipiélago balear y el canario, pero la distancia, el clima y la situación me hicieron decantar por las Islas Canarias.
Tenía ganas de viajar, ganar experiencia y enriquecerme, con la experiencia que da el salir del nido para buscarte las castañas por tu cuenta.
Cuando recibí la llamada del hospital que nos daba luz verde para venir a Tenerife con trabajo, mi novia y yo no nos lo podíamos creer. (Por cierto, nos íbamos los dos).
Surgían los "madremia", los "¿¿¿ande coño vamos???", "se nos a ido la pinza", y al final la de "¡¡¡nos vamos a Canariaaaaas!!!"; era una oportunidad interesantísima que nos atraía muchísimo y que a cualquier joven de nuestra edad le gustaría tener.
La única pega era dejar atrás a la gente que más queríamos, amigos y familia, y algo con lo que no contaba y que pronto empecé a notar dentro de mí, la añoranza de la tierra en la que crecí.

Más adelante, me dí cuenta de que algunos ratos, de vez en cuando, me paraba a pensar y valoraba realmente mi tierra de origen, sus costumbres, su día a día, sus lugares y sus limones... (jeje), pero bueno eso sería más adelante, en mi estancia en la isla.
(Este sentimiento no quiere decir que me arrepienta ni mucho menos de haber venido aquí, al revés, creo que es la mejor decisión que he tomado en mi vida, pero ello no quita que me acuerde de mi Murcia querida...)

Continuará...

P.D.: Aquí unas cuantas fotos.


La playa de Benijo, corrientes muy peligrosas y olas gigantes.



Fran (yo), Elo y Carolina en Taganana.



Playa de las Teresitas (que frecuentamos a menudo tanto para bañarnos, como para hacer botelleos por la noche).



Aquí se ve mejor desde el mirador, simplemente guapísimo.



Nuestra peña--> David, Elo, Dani (Parla o Parls), Pilar (Piluka) y Carlos (Cordero o Corder) jajaja. Todos informáticos menos Pilar y mi novia. Muy buena gente todos.



Sergio (compañero del curro) y yo en la celebración de la boda de Elena (sí, leeis bien, llevamos aquí mes y medio y ya hemos tenido una boda).


Próximamente más chavales, gracias y hasta pronto.


¡¡¡NO OLVIDÉIS ESCRIBIR!!!

viernes, 28 de noviembre de 2008

¡¡¡Bonvenon!!!

¡¡Hola!!!, muy buenas.
Os quiero dar la bienvenida a mi nuevo blog, llamado LA ORTOPEDIA DE IDEAS, he decidido llamarlo así porque en los ratos libres que tenga intentaré dedicarle tiempo a este espacio para publicar aquí, ya sean noticias, opiniones personales, ideas, etc.
A parte, también me gustaría utilizarlo como medio de comunicación y contacto entre amigos, familiares y, en fin, todo aquel que guste de interesarse por los temas de los que se hable por aquí.
Llevaba tiempo pensando en la creación de un blog para expresarme y compartir ideas con el resto de la gente.
Uno de los temas que me gustaría tratar en el blog y que itentaré que sea el tema central es la crítica política y social, la posibilidad de otra forma de sistema distinto al capitalismo, y todo el conjunto que engloba este pensamiento y movimiento anticapitalista.
Pero también para pasarlo bien, colgar fotos y comentar mi estancia en la isla.
Bueno espero que salga adelante y que me ayudeis también dejando vuestra opinión, que al fin y al cabo es lo importante de esto.
¡¡Saludos!!
P.D.: Aquí os dejo una foto mía en el carnaval de mi pueblo natal, mola mucho, jejeje.